El proyecto del caza de combate de sexta generación FCAS (Future Combat Air System) ha sido abandonado definitivamente por Alemania y Francia, según ha confirmado el Gobierno alemán este martes. La decisión pone fin a nueve años de negociaciones desde su anuncio en 2017 y deja a Europa sin un programa propio de caza de combate de nueva generación.

El proyecto, valorado inicialmente en miles de millones de euros, estaba llamado a sustituir a los actuales Eurofighter y Rafale a partir de la década de 2040. Sin embargo, las diferencias técnicas, el reparto de la carga industrial y los costes han resultado insalvables entre las dos potencias, según fuentes del Ministerio de Defensa alemán.

Un vacío estratégico para la defensa europea

El fracaso del FCAS supone un duro revés para la autonomía estratégica europea en el ámbito de la aviación de combate. Berlín ha anunciado que buscará nuevos socios para un sistema europeo alternativo, aunque no ha precisado qué países podrían sumarse ni el nuevo calendario. La industria de defensa de ambos países, que ya había realizado inversiones millonarias en las fases de desarrollo, se enfrenta ahora a un escenario de incertidumbre.

Francia, por su parte, no ha hecho declaraciones oficiales tras el anuncio, pero fuentes del Elíseo apuntan a que París podría optar por desarrollar un caza nacional o buscar una alianza con otro socio, posiblemente fuera de la UE. La ruptura se produce en un momento en que el gasto en defensa europeo crece de forma acelerada, impulsado por la guerra en Ucrania y las tensiones con China.

Con el FCAS descartado, las opciones de los países europeos para modernizar sus flotas aéreas pasan por adquirir cazas estadounidenses –como el F-35– o depender de modelos existentes como el Eurofighter. España, que participaba como socio industrial en el programa a través de Airbus, se queda ahora sin un proyecto tractor para su industria aeronáutica de defensa.