La empresa de datos satelitales Spire Global y el fabricante industrial alemán Schaeffler AG han anunciado una alianza estratégica para la construcción de satélites europeos soberanos, en un movimiento que busca reforzar la capacidad de fabricación en el continente y reducir la dependencia de proveedores extracomunitarios. El anuncio se realizó este miércoles en una conferencia celebrada en Ámsterdam, según informó Spire en un comunicado.
El acuerdo forma parte de la campaña de Spire para escalar la producción de satélites en Alemania, donde la empresa ya ha abierto una fábrica en la ciudad de Potsdam. Schaeffler, conocido por su experiencia en sistemas automotrices y componentes industriales, aportará su capacidad de fabricación en serie y su conocimiento en ingeniería de precisión para acelerar la producción de los satélites de Spire.
Una alianza por la autonomía europea
La colaboración se enmarca en la creciente preocupación europea por la soberanía tecnológica en el espacio, un sector crítico para las comunicaciones, la observación de la Tierra y la defensa. Con esta alianza, ambas compañías pretenden crear una cadena de suministro independiente que permita a Europa disponer de satélites fabricados íntegramente en el continente, sin depender de componentes o ensamblaje de países como Estados Unidos o China.
Spire Global opera una constelación de más de 100 satélites de pequeño tamaño que recopilan datos meteorológicos y de tráfico marítimo, entre otras aplicaciones. La compañía ha señalado que la cooperación con Schaeffler le permitirá aumentar significativamente su ritmo de producción y responder a la creciente demanda de satélites soberanos por parte de gobiernos y empresas europeas.
El contexto de un mercado estratégico
Por su parte, Schaeffler, con sede en Herzogenaurach (Baviera), es uno de los mayores fabricantes de rodamientos y componentes de precisión del mundo, con una facturación anual superior a los 15.000 millones de euros. La empresa ya colabora con varios programas espaciales europeos, pero esta es su primera incursión directa en la fabricación de satélites.
El anuncio llega en un momento en que la Unión Europea impulsa iniciativas como el programa IRIS² (Infraestructura para la Resiliencia, Interconectividad y Seguridad por Satélite), un ambicioso proyecto de constelación de banda ancha valorado en 6.000 millones de euros, que busca garantizar la autonomía europea en comunicaciones seguras.




