Varios países europeos están explorando la posibilidad de crear una estructura de defensa independiente de la OTAN, en respuesta a lo que consideran una pérdida de fiabilidad del liderazgo estadounidense bajo la administración Trump, según fuentes diplomáticas citadas por la prensa británica.

La iniciativa, aún en fase embrionaria, refleja una fractura creciente dentro de la Alianza Atlántica y la búsqueda de una autonomía estratégica europea en materia de seguridad. Varios gobiernos europeos habrían iniciado contactos informales para diseñar un marco de defensa colectiva que no dependa del paraguas nuclear estadounidense.

Desconfianza hacia Washington

El detonante de esta reflexión ha sido la postura de la Casa Blanca en los últimos meses, que ha generado incertidumbre sobre el compromiso de Estados Unidos con la defensa europea. La negativa de Washington a activar el artículo 5 en situaciones limítrofes y las críticas públicas de Trump a los presupuestos de defensa de los aliados han acelerado los debates, según fuentes diplomáticas.

La idea de un pilar europeo de defensa no es nueva, pero hasta ahora había chocado con la oposición de países como Reino Unido o Polonia, que ven en la OTAN el garante irremplazable de su seguridad. Sin embargo, el actual contexto geopolítico está cambiando esas posiciones.

Según las fuentes citadas, la propuesta cuenta con el respaldo tácito de Francia y Alemania, y ha despertado interés en países del sur de Europa. No obstante, cualquier alternativa requeriría años de desarrollo y una inversión multimillonaria en capacidades militares que hoy Europa no tiene.

Una cumbre decisiva

El debate podría intensificarse durante la próxima cumbre de la OTAN, prevista para finales de junio en La Haya. Allí, los líderes europeos tendrán la oportunidad de sondear la disposición de Estados Unidos a mantener sus compromisos de seguridad a largo plazo. De no obtener garantías suficientes, el proyecto de una defensa europea autónoma podría pasar de los despachos a la agenda política formal.

Portavoces de la OTAN han declinado hacer comentarios sobre lo que consideran «especulaciones», pero fuentes internas reconocen que la alianza atraviesa uno de los momentos más delicados desde su fundación.