La Unión Europea podría afrontar la próxima temporada invernal con las reservas de gas más bajas de los últimos 15 años, según fuentes del sector citadas por medios internacionales. La volatilidad de los precios, derivada de la crisis en Oriente Medio, está impidiendo al bloque reponer sus almacenes con la suficiente antelación.
Europa suele comprar gas entre abril y octubre para acumular existencias de cara al invierno. Sin embargo, este año la capacidad de almacenamiento podría quedarse en solo un 76%, el nivel más bajo desde 2011, según datos de Gas Infrastructure Europe. El descenso supone un riesgo significativo para el suministro energético, especialmente en países como España, donde el gas natural juega un papel clave en el mix eléctrico y la calefacción.
Una reposición lastrada por los precios
La inestabilidad geopolítica en Oriente Medio ha disparado la volatilidad de los mercados energéticos, encareciendo las compras de gas licuado y encareciendo los contratos de suministro. Aunque Bruselas ha impulsado medidas de ahorro y diversificación de fuentes, la realidad es que las reservas no se recuperan al ritmo esperado.
La UE se enfrenta a un invierno incierto si no logra acelerar las importaciones en los próximos meses. La situación recuerda a la crisis energética de 2022, cuando el corte de suministro ruso desató una escalada de precios y tensiones en el bloque. Ahora, el factor de incertidumbre es la inestabilidad en Oriente Próximo, que afecta a las rutas comerciales y a la disponibilidad de cargamentos.
El riesgo de un invierno frío
Las previsiones meteorológicas para el próximo invierno no son halagüeñas: los modelos apuntan a temperaturas por debajo de la media en el centro y norte de Europa, lo que dispararía la demanda de calefacción. Con unas reservas en mínimos, el sistema podría verse tensionado, y los precios mayoristas del gas podrían repuntar con fuerza, según alertan analistas del sector.
La Comisión Europea ha instado a los Estados miembros a mantener las medidas de ahorro energético y a intensificar las compras conjuntas para evitar el desabastecimiento. Sin embargo, la ventana de llenado se cierra en octubre, y cada semana que pasa sin reponer existencias acerca a Europa a un escenario de estrechez energética.




