Los países europeos están adoptando una combinación de capacidades espaciales soberanas, bilaterales, federadas y tecnologías comerciales de doble uso para reforzar su preparación militar. El debate, que ha centrado la edición de 2026 del congreso SmallSat Europe celebrado en Ámsterdam los días 26 y 27 de mayo, pone de manifiesto la urgencia de escalar la base industrial del continente para competir con Estados Unidos y China en el ámbito de la defensa espacial.

Un problema de escala, no de ideas

Una de las frases más repetidas durante el encuentro resume el diagnóstico compartido por los asistentes: «A Europa no le faltan ideas. Le falta escala». La afirmación, recogida durante las sesiones, refleja la preocupación de los representantes de la industria, agencias espaciales y Fuerzas Armadas europeas ante la creciente brecha competitiva frente a los dos grandes actores globales.

Frente al enfoque estadounidense, dominado por grandes contratistas y un ecosistema comercial maduro, y el modelo chino, impulsado por el Estado, Europa ensaya fórmulas mixtas que pasan por mantener capacidades soberanas en países clave, desarrollar proyectos bilaterales y federados, y aprovechar al máximo las tecnologías de doble uso surgidas del sector comercial. La interoperabilidad entre sistemas nacionales sigue siendo uno de los principales desafíos técnicos y políticos.

La industria, en el centro de la estrategia

El escenario de SmallSat Europe ha reunido a los actores llamados a ejecutar esa estrategia: fabricantes de satélites pequeños, operadores de constelaciones, agencias de defensa y responsables políticos. Según fuentes del sector consultadas durante el congreso, el objetivo a medio plazo es triplicar la capacidad de producción de satélites de defensa en Europa antes de 2030, aunque los plazos y las inversiones concretas no se han detallado.

La tensión entre la necesidad de autonomía estratégica y la urgencia operativa ha marcado los debates. Mientras algunos países defienden mantener el control nacional sobre sus activos espaciales críticos, otros abogan por una mayor integración a escala comunitaria para ganar eficiencia y volumen crítico. La decisión sobre qué modelo adoptar —soberano, bilateral, federado o comercial— dependerá en gran medida de los presupuestos de defensa y de la voluntad política de cada capital.