La Unión Europea y México firmaron este viernes en Ciudad de México el Acuerdo Global Modernizado, un tratado que eliminará los aranceles en el sector agroindustrial y que actualiza las relaciones comerciales y políticas entre ambos bloques. La cumbre, celebrada el 22 de mayo, culminó con la rúbrica de tres acuerdos que, según la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, abarcan el diálogo político y comercial, además de profundizar el compromiso con el multilateralismo.
Von der Leyen anunció una inversión cercana a los 5.000 millones de euros para proyectos de infraestructura en México, un gesto que subraya la apuesta europea por fortalecer los lazos con el país latinoamericano. Por su parte, la presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, reiteró que estos acuerdos no sustituyen los ya existentes con otras naciones, sino que los complementan.
Un pacto estratégico para el comercio iberoamericano
El acuerdo, calificado por fuentes diplomáticas como un «millonario acuerdo comercial», supone un hito en las relaciones birregionales y tiene implicaciones directas para la geopolítica comercial española. España, con fuertes vínculos históricos y económicos con México, se sitúa como uno de los socios europeos más beneficiados por la reducción de barreras arancelarias, especialmente en sectores como el agroalimentario y el automovilístico.
La modernización del pacto reemplaza el marco vigente desde 2000 y busca equiparar las condiciones de intercambio con otros acuerdos recientes de la UE, como los firmados con Chile o Mercosur. Para México, el tratado abre un mercado de más de 450 millones de consumidores, mientras que la UE consolida su presencia en una de las economías más dinámicas de América Latina.
Se trata de un acuerdo que actualiza nuestras relaciones políticas y comerciales, y que profundiza nuestro compromiso con el multilateralismo en un momento complejo para el comercio global.
Con esta firma, la UE y México envían una señal de coordinación frente a las tensiones comerciales globales, al tiempo que España refuerza su papel de puente entre Europa y el mundo iberoamericano.




