La Agencia Espacial Europea (ESA) ha adjudicado a Thales Alenia Space en Italia un contrato inicial por valor de 700 millones de euros para la construcción de dos satélites idénticos de la nueva generación Sentinel-1 Next Generation (NG). El acuerdo, anunciado el 10 de junio de 2026, supone el primer paso para renovar la constelación de radar del programa Copernicus, el sistema de observación terrestre más ambicioso del mundo.

Una constelación estratégica para Europa

Los satélites Sentinel-1 actuales, de los que se lanzaron cuatro entre 2014 y 2025, proporcionan imágenes de radar esenciales para la vigilancia medioambiental, la gestión de desastres, la agricultura y la seguridad marítima. De ellos, tres siguen operativos tras la pérdida de Sentinel-1B. La nueva generación promete mayores capacidades, incluyendo una resolución mejorada y una cobertura más frecuente, para garantizar la continuidad del servicio durante las próximas décadas, según confirmó la ESA en un comunicado.

El contrato, descrito como la fase inicial del proyecto, cubre el diseño, la fabricación y las pruebas de los dos primeros satélites Sentinel-1 NG. Thales Alenia Space asumirá el rol de contratista principal, apoyándose en una cadena de suministro paneuropea que movilizará a la industria espacial del continente.

Refuerzo de la soberanía espacial europea

La adjudicación llega en un contexto de creciente competencia global por la observación terrestre, con actores como Estados Unidos, China y el sector privado desplegando constelaciones comerciales. La ESA subrayó que Copernicus sigue siendo un pilar de la autonomía europea en datos espaciales, y que la inversión de 700 millones refuerza el liderazgo tecnológico del continente.

El siguiente paso será la contratación de los satélites restantes, ya que el plan actual prevé una constelación de al menos cuatro unidades. La fecha de lanzamiento del primer Sentinel-1 NG está prevista para principios de la próxima década, aunque la ESA no ha confirmado un calendario definitivo.