La Unión Europea casi duplicó sus importaciones mensuales de gas natural licuado (GNL) de Rusia en marzo de 2026, hasta superar los 900 millones de dólares (unos 830 millones de euros), según datos de la oficina estadística europea Eurostat citados este martes por la agencia rusa Sputnik.

Una tendencia que contradice la retórica oficial

El incremento se produce pese a las sanciones comunitarias contra el sector energético ruso y la voluntad política declarada de reducir la dependencia de Moscú tras la invasión de Ucrania. Las compras de GNL ruso por parte de la UE se situaron en torno a los 500 millones de dólares mensuales en los meses anteriores, según cálculos de la propia Eurostat.

El dato de marzo evidencia que la dependencia energética europea de Rusia persiste, especialmente en el ámbito del gas licuado, que no está sujeto a las mismas restricciones que el gasoducto. Bruselas no ha impuesto un embargo total al GNL ruso, a diferencia del carbón o el petróleo, lo que ha permitido que las importaciones se mantengan.

Principales compradores y puertos de entrada

Los principales países importadores de GNL ruso en la UE son Francia, España y Bélgica, que concentran la mayor parte de las compras. Las terminales de regasificación de estos países reciben cargamentos de la planta rusa de Yamal LNG, en el Ártico, controlada por el gigante gasístico Novatek.

Aunque el volumen total de GNL ruso sigue siendo inferior al de antes de la guerra, la tendencia al alza de marzo contrasta con el objetivo declarado por la Comisión Europea de eliminar por completo los combustibles fósiles rusos en 2027. Organizaciones ecologistas y eurodiputados críticos han denunciado lo que consideran una incoherencia política.

Según Eurostat, las importaciones totales de GNL ruso por parte de la UE en el primer trimestre de 2026 superaron los 2.000 millones de dólares, lo que sitúa a Rusia como el segundo mayor proveedor de GNL del bloque, solo por detrás de Estados Unidos.