Gobiernos, empresas y organizaciones de toda Europa están abandonando o planeando abandonar la tecnología estadounidense en un movimiento coordinado hacia la soberanía digital. Una cronología publicada por WIRED recoge decenas de casos documentados en países como Alemania, Francia, Países Bajos y Reino Unido, que reflejan un giro histórico en la dependencia de Big Tech.
De la nube al software: las áreas del cambio
Las migraciones abarcan desde servicios en la nube y software empresarial hasta plataformas de mensajería y sistemas operativos. Según la recopilación, varios ministerios alemanes han comenzado a trasladar sus datos a proveedores locales o europeos, citando la necesidad de cumplir con el Reglamento General de Protección de Datos (GDPR) y evitar la exposición a leyes de vigilancia extranjeras.
La dependencia de la nube estadounidense supone un riesgo para nuestra seguridad nacional y la privacidad de los ciudadanos. Estamos construyendo alternativas soberanas.
Francia, por su parte, ha impulsado su propia nube soberana, mientras que los Países Bajos han anunciado planes para que todas las administraciones públicas migren a software de código abierto o europeo antes de 2030. El Ayuntamiento de Múnich ya completó su transición a Linux en 2024, tras años de dependencia de Microsoft.
Un movimiento paneuropeo
La cronología incluye también a empresas privadas y organizaciones paneuropeas. Un consorcio de bancos holandeses ha abandonado Salesforce en favor de una solución local, y varias universidades británicas han migrado sus sistemas de correo a proveedores con sede en la UE. La Comisión Europea, por su parte, ha desarrollado EU Cloud, una certificación que garantiza que los datos no estén sujetos a la Ley de Datos Clarificados en el Extranjero (CLOUD Act) estadounidense.
Este proceso, que se ha acelerado tras la guerra de Ucrania y las tensiones comerciales con Washington, refleja un cambio estructural hacia la autonomía tecnológica. Según fuentes del sector consultadas, más de 50 entidades han anunciado o completado migraciones en los últimos tres años, con un impacto estimado en miles de millones de euros en contratos que antes iban a empresas como Amazon, Microsoft o Google.




