La compañía española CSG y el grupo sudafricano Reunert han anunciado este martes la creación de una empresa conjunta para producir espoletas electrónicas de artillería de gran calibre en Eslovaquia. La operación refuerza la autonomía estratégica europea en un componente crítico para la munición, en plena demanda por la guerra en Ucrania.

La nueva sociedad, denominada Fuchs Electronics Europe, fabricará espoletas electrónicas a partir del segundo semestre de 2026 en una planta aún por ubicar en territorio eslovaco. La iniciativa sitúa a CSG –propietaria de la Fábrica de Municiones de Granada– entre el reducido número de productores de este componente dentro de la Unión Europea.

Integración vertical y rearme europeo

La alianza, según ha informado CSG en un comunicado, responde a la necesidad de asegurar el suministro de munición de artillería de gran calibre ante la elevada demanda derivada del conflicto ucraniano. Eslovaquia, país fronterizo con Ucrania, busca consolidarse como polo logístico y de producción militar dentro de la UE. La joint venture combina la experiencia de Reunert en sistemas electrónicos de defensa con la capacidad de CSG en la producción de sistemas de artillería y municiones.

CSG, de origen checo y con presencia industrial en España, ya ha realizado inversiones similares para integrar la cadena de suministro. La Fábrica de Municiones de Granada produce proyectiles 155 mm, calibre estándar de la OTAN. Con Fuchs Electronics Europe, la compañía controla ahora también el eslabón de las espoletas, un componente sensible que hasta ahora dependía en buena medida de proveedores extracomunitarios.

Esta operación encaja en la estrategia de rearmamento europeo y de fortalecimiento de la autonomía estratégica en materia de munición, según fuentes de la compañía.

Seguridad de suministro

La iniciativa llega en un contexto en el que varios estados miembros de la UE han impulsado compras conjuntas de munición para reponer arsenales y sostener el apoyo a Ucrania. La producción dentro de la Unión reduce la dependencia de terceros países, un objetivo clave para Bruselas. CSG, con clientes en más de 30 países, refuerza así su posición como proveedor global de sistemas de artillería y munición.