El Ministerio de Defensa español, en coordinación con los de Industria y Hacienda, se prepara para lanzar una nueva oleada de Programas Especiales de Modernización (PEM) que consolidan el giro hacia un esfuerzo sostenido de recursos en el ámbito de la Defensa. Así lo ha anunciado el departamento dirigido por Margarita Robles este 1 de julio, en un movimiento que busca alcanzar y mantener el compromiso del 2% del PIB en gasto militar con la OTAN.
Los PEM constituyen el principal instrumento de planificación para la modernización de las capacidades de las Fuerzas Armadas españolas, así como para el apoyo a la industria nacional de defensa. Con esta nueva oleada, el Gobierno pretende dar un impulso decidido a programas como el del futuro vehículo de combate sobre ruedas 8×8, el sistema de defensa antiaérea o la actualización de las fragatas F-110, entre otros proyectos estratégicos.
Objetivo: el 2% del PIB
España se ha comprometido ante la Alianza Atlántica a incrementar su gasto en Defensa hasta el 2% del producto interior bruto en los próximos ejercicios. Aunque el Gobierno no ha precisado los montos exactos que movilizarán los nuevos PEM, la decisión supone un paso firme hacia ese objetivo, en línea con las directrices marcadas por la cumbre de la OTAN de Madrid de 2022 y los compromisos adquiridos en el marco del artículo 3 del Tratado de Washington.
La nueva oleada de programas se enmarca en la estrategia de esfuerzo sostenido de rearme e impulso industrial que el Ministerio de Defensa viene diseñando en los últimos meses. La coordinación con Industria y Hacienda resulta clave para garantizar la viabilidad presupuestaria y el fomento de la competitividad del sector español de defensa, que genera miles de puestos de trabajo cualificados y es puntero en áreas como la ciberseguridad, los vehículos blindados o los sistemas de vigilancia.
Apoyo a la industria nacional
Uno de los ejes de los PEM es el fortalecimiento del tejido industrial español. Empresas como Indra, Navantia, Santa Bárbara Sistemas o Airbus España son actores habituales en estos programas, que garantizan carga de trabajo y desarrollo tecnológico. La nueva oleada busca además avanzar en la autonomía estratégica europea y reducir dependencias exteriores, especialmente en sistemas críticos.
El anuncio se produce en un contexto de creciente tensión geopolítica en Europa, con la guerra de Ucrania como telón de fondo y las exigencias aliadas de aumentar la inversión en defensa. España, que tradicionalmente ha estado por debajo del 2% del PIB, se ha fijado como meta alcanzar ese umbral en el horizonte de 2030, según los planes del Ministerio de Defensa.




