La Armada española mantiene a tres de sus oficiales especializados como Coordinadores Tácticos (TACCO) integrados en el 601º Escuadrón de la Fuerza Aérea Portuguesa, según ha trascendido este 16 de mayo. Los militares operan a bordo de los aviones de patrulla marítima P-3C Orion desde una base portuguesa no especificada, en el marco de un acuerdo bilateral que permite a España mantener capacidades de guerra antisubmarina (ASW) y vigilancia marítima que perdió en 2022.
Una capacidad perdida que se recupera vía cooperación
En 2022, el Ejército del Aire y del Espacio español dio de baja su último avión de patrulla marítima P-3M, lo que supuso la pérdida de la capacidad propia de guerra antisubmarina (ASW) y patrulla marítima (MPA). Ante esta carencia, la Armada ha recurrido a la cooperación con Portugal, país que continúa operando los P-3C Orion modernizados. Los tres oficiales TACCO integrados en el 601º Escuadrón son especialistas en la coordinación táctica de misiones antisubmarinas y de vigilancia, y su presencia permite a España mantener el adiestramiento y la experiencia en este ámbito crítico para la defensa naval.
El papel del TACCO en la patrulla marítima
El Coordinador Táctico (TACCO) es el responsable de dirigir la misión a bordo del aparato, gestionando los sensores acústicos y de radar, así como la comunicación con unidades navales y aéreas. La integración en una unidad extranjera no es un hecho aislado: refleja la estrecha cooperación bilateral entre España y Portugal en el ámbito de la seguridad marítima, especialmente en el Atlántico oriental y el Mediterráneo occidental, zonas de creciente interés estratégico.
La presencia de oficiales TACCO españoles en los P-3 Orion portugueses supone una solución pragmática para mantener una capacidad que España no puede ejercer por sí misma desde 2022.
La noticia llega en un contexto en el que la OTAN ha reforzado sus capacidades de vigilancia submarina ante el aumento de la actividad de flotas rusas en el Atlántico. La colaboración luso-española permite a ambas armadas optimizar recursos y mantener un núcleo de especialistas que podría ser clave ante futuros programas de rearme, como la posible adquisición de nuevos aviones de patrulla marítima por parte de España.




