El conflicto bélico entre Irán y sus adversarios está provocando una escasez global de petróleo que ha llevado a numerosos países a recurrir a sus reservas estratégicas de emergencia. Según informes de organismos internacionales, estas existencias se están reduciendo a un ritmo alarmante, lo que pone en peligro la capacidad de respuesta ante cualquier nuevo corte de suministro.

Mayo de 2026 ha visto cómo naciones de todo el mundo, especialmente aquellas con alta dependencia de las importaciones de crudo de Oriente Medio, liberan millones de barriles diarios de sus reservas para estabilizar los mercados. La Agencia Internacional de la Energía (AIE) ha confirmado que el ritmo de extracción de las reservas estratégicas es el más rápido desde la crisis del petróleo de 1973.

El impacto en España

España, que importa más del 95% del petróleo que consume, se encuentra en una situación especialmente vulnerable. Las reservas estratégicas españolas, equivalentes a unos 92 días de consumo según los últimos datos oficiales, podrían agotarse en menos de dos meses si se mantiene el actual ritmo de extracción. El Gobierno ha activado el nivel 2 de alerta energética, lo que permite racionar el suministro a grandes consumidores industriales.

La crisis se produce en un contexto en el que el precio del barril de Brent se ha disparado por encima de los 130 dólares, encareciendo la gasolina, el gasóleo y los productos petroquímicos. Los transportistas y agricultores han convocado movilizaciones ante el aumento de costes.

La dependencia energética de España de zonas en conflicto es insostenible a largo plazo, advierten los expertos en seguridad energética consultados por este periódico.

Mientras tanto, la Unión Europea estudia la activación de un mecanismo de compra conjunta de crudo y la aceleración de la transición a energías renovables como medidas para paliar los efectos de la crisis.