El Parlamento de Escocia ha aprobado este miércoles 27 de mayo de 2026 una propuesta para celebrar un referendo sobre la independencia del Reino Unido, según ha comunicado el Gobierno escocés. El primer ministro escocés, cuyo nombre no ha sido precisado en el comunicado oficial, ha solicitado al Gobierno británico que promulgue una orden que otorgue a la Cámara de Edimburgo las competencias necesarias para organizar la consulta.
La decisión del Parlamento escocés supone un nuevo intento de repetir el proceso iniciado en 2014, cuando el 55% de los votantes rechazó la secesión. En esta ocasión, el independentismo escocés argumenta que el contexto político ha cambiado debido al descontento con la gobernanza británica, especialmente tras la salida del Reino Unido de la Unión Europea, que Escocia rechazó mayoritariamente.
El camino legal hacia la consulta
Para que el referendo sea vinculante, el Gobierno escocés necesita que el Parlamento de Westminster transfiera las competencias a través de una orden con arreglo al artículo 30 de la Ley de Escocia de 1998. El primer ministro británico, Keir Starmer, ya ha reiterado en varias ocasiones que se opone a un nuevo referendo, al considerar que la cuestión quedó zanjada en 2014.
El Gobierno escocés subrayó en su comunicado que «el pueblo de Escocia debe tener el derecho a elegir su futuro en un referendo legal y democrático».
La votación en el Parlamento escocés contó con el respaldo de los partidos independentistas —el Partido Nacional Escocés (SNP) y los Verdes—, mientras que los unionistas (Partido Laborista, Conservadores y Liberaldemócratas) votaron en contra. La división refleja la polarización existente en la sociedad escocesa sobre la independencia.
El siguiente paso será la respuesta del Gobierno británico, que previsiblemente rechazará la solicitud. Si Londres mantiene su negativa, el Ejecutivo escocés podría optar por una vía judicial o por la celebración de un referendo no vinculante, como ya ocurrió en Cataluña en 2017, aunque el Gobierno escocés ha descartado por ahora acciones unilaterales.
Los analistas consideran que la presión política sobre Starmer aumentará si el independentismo logra movilizar a la opinión pública escocesa en los próximos meses. La fecha del hipotético referendo aún no se ha fijado, pero el primer ministro escocés ha afirmado que desea celebrarlo antes de que termine 2027.




