La sede del principal partido opositor de Turquía, el Partido Republicano del Pueblo (CHP), fue el escenario de protestas este sábado 24 de mayo tras la destitución de su líder, Özgür Özel, ordenada por un tribunal turco. Para la oposición, se trata de un golpe del presidente Recep Tayyip Erdogan contra la democracia.

Los manifestantes congregados en la sede del CHP en Estambul coreaban consignas contra el Ejecutivo mientras la policía vigilaba el perímetro. La destitución se produce en un contexto de creciente presión judicial contra figuras opositoras, según denuncian partidos y organizaciones de derechos humanos.

Es un ataque a la democracia. Erdogan quiere silenciar a la oposición antes de las próximas elecciones.

La decisión judicial, que aún puede ser recurrida, llega meses antes de los comicios presidenciales y parlamentarios previstos para 2027. El CHP, que en las últimas encuestas superaba al partido gubernamental AKP en intención de voto, denuncia que el proceso carece de garantías.

Relevancia para España y el Mediterráneo

La crisis política turca tiene implicaciones directas para España y sus intereses en el Mediterráneo oriental. Turquía, como socio de la OTAN, controla los flujos migratorios hacia Europa y mantiene disputas con Grecia y Chipre sobre zonas económicas exclusivas. Además, compite con España por influencia en el norte de África, especialmente en Libia.

El gobierno español, a través de fuentes diplomáticas, ha expresado su preocupación por la estabilidad democrática en Turquía. Bruselas también ha instado a Ankara a respetar el Estado de derecho, mientras que Washington mantiene silencio ante un aliado clave en la Alianza Atlántica.

La destitución de Özel abre un escenario de incertidumbre en la oposición turca, que deberá elegir un nuevo líder en un congreso extraordinario mientras el gobierno de Erdogan refuerza su control sobre el sistema judicial.