La petrolera italiana Eni ha anunciado su entrada en el bloque exploratorio A1, frente a las costas de Gambia, un movimiento que la compañía presentó este martes como un hito en la valoración del potencial energético del país africano. La operación, confirmada por fuentes cercanas a la negociación, supone la primera incursión de un gran operador internacional en aguas gambianas desde el hallazgo de hidrocarburos en el vecino Senegal.

Un mensaje para los inversores

Según informó la compañía en un comunicado, la adquisición de una participación en el bloque A1 —colindante con el campo senegalés de Sangomar, operado por la australiana Woodside— valida el modelo geológico de la cuenca y abre la puerta a nuevas inversiones. «Gambia cuenta con un alto potencial sin explotar y condiciones fiscales competitivas», afirmó un portavoz de Eni, quien subrayó que el país ofrece «seguridad jurídica y estabilidad para los inversores», un factor clave para atraer capital en un contexto de competencia regional.

El bloque A1, situado en la desembocadura del río Gambia, fue objeto de estudios sísmicos preliminares que, según los datos divulgados por las autoridades gambianas, indican una formación geológica similar a la del yacimiento senegalés de Sangomar, que produce unos 100.000 barriles diarios desde su puesta en marcha en 2024. La entrada de Eni, primera multinacional de peso en apostar por Gambia, podría catalizar el interés de otras compañías, como la británica Tullow Oil o la malasia Petronas, que ya exploran bloques adyacentes.

Una apuesta por la diversificación económica

Para Banjul, la llegada de la italiana supone un balón de oxígeno en su estrategia de diversificación económica, tradicionalmente dependiente del turismo y la agricultura. El país, que apenas produce hidrocarburos de forma comercial, espera que los primeros barriles puedan extraerse en la próxima década si se confirman las reservas. «Esto demuestra que Gambia puede competir con Senegal en el sector petrolero», declaró un analista del Instituto Africano de Recursos Naturales, citado por fuentes locales.

No obstante, el camino no está exento de desafíos. Gambia parte con desventaja frente a su vecino, que ya exporta crudo desde 2024 y acumula inversiones por valor de miles de millones de dólares. Senegal, por su parte, no ha ocultado su malestar por la incursión de Eni en la zona, que considera parte de su área de influencia energética. «Senegal y Gambia deben cooperar para maximizar el valor de sus recursos compartidos», señaló la presidencia senegalesa en una nota el pasado lunes, en un tono que algunos observadores interpretaron como una advertencia diplomática.

Implicaciones para la dependencia energética española

La irrupción de Eni en la cuenca senegalesa-gambiana adquiere relevancia para los intereses energéticos de España, dado que Italia se perfila como un actor creciente en la producción de gas natural licuado (GNL) en África Occidental. Desde el Ministerio para la Transición Ecológica español recordaron que «España sigue de cerca la evolución de la producción en la región», aunque evitó hacer declaraciones sobre si existe interés por parte de empresas españolas, como Repsol o Cepsa, en incorporarse a la exploración en Gambia.

En paralelo, la llegada de Eni fortalece la posición de Italia como hub energético en el Mediterráneo y el Atlántico, compitiendo directamente con Francia —a través de TotalEnergies— por el control de los recursos del África occidental. La carrera por el petróleo gambiano, aunque incipiente, ya ha comenzado.