A menos de tres semanas de que Estados Unidos conmemore el 250 aniversario de su independencia, una encuesta revela que la mayoría de los ciudadanos ha perdido la confianza en las instituciones del país y considera que el llamado «sueño americano» es cada vez más difícil de alcanzar. El sondeo, difundido el 17 de junio, refleja un profundo desencanto con la movilidad económica y las oportunidades que durante décadas definieron la narrativa de excepcionalismo estadounidense.

Según los datos de la encuesta, la desconfianza hacia el Gobierno, el Congreso y los partidos políticos alcanza niveles históricos. Además, una proporción significativa de los encuestados manifestó no sentirse orgullosa de pertenecer al país. La fecha simbólica del 4 de julio, que este año marca el 250 aniversario de la Declaración de Independencia, contrasta con el clima de pesimismo generalizado.

El concepto del sueño americano —la creencia de que cualquier persona, mediante el esfuerzo y la perseverancia, puede alcanzar el éxito y la prosperidad— ha sido durante mucho tiempo un pilar de la identidad nacional. Sin embargo, el escepticismo sobre su viabilidad real ha crecido de forma constante en los últimos años, alimentado por la desigualdad económica, el estancamiento salarial y la falta de seguridad laboral. La encuesta confirma que esta tendencia se ha acentuado, erosionando uno de los mitos fundacionales del país.

El momento, a escasos días de la celebración patriótica por excelencia, adquiere una dimensión particular. La Casa Blanca prepara actos conmemorativos para el 4 de julio, pero el estado de ánimo de la población parece alejado del espíritu de unidad y esperanza que las autoridades pretenden transmitir. Analistas consultados por la prensa estadounidense señalan que la crisis de confianza no es coyuntural, sino estructural, y que ningún discurso oficial podrá revertirla a corto plazo.

Según el sondeo, la insatisfacción con el rumbo del país es transversal a todos los grupos de edad y a ambos partidos políticos, aunque especialmente acusada entre los votantes independientes y los jóvenes menores de 35 años. El 250 aniversario de la independencia se convierte así en un espejo incómodo para una nación que cuestiona sus propias bases.