Emiratos Árabes Unidos ha condenado enérgicamente el ataque con drones que el domingo 17 de mayo provocó un incendio cerca de la central nuclear de Barakah, la primera del mundo árabe. El Ministerio de Asuntos Exteriores emiratí calificó el suceso como «una peligrosa escalada, un acto de agresión inaceptable y una amenaza directa a la seguridad del país».
El incidente se produjo en una zona cercana a la planta, sin que se hayan reportado daños en el reactor ni víctimas. El operador de la central, Nawah Energy Company, confirmó que todos los sistemas de seguridad funcionaron con normalidad y que no se registró ninguna fuga radiactiva. «La central está diseñada para resistir impactos externos, incluidos los de aeronaves comerciales», señaló un portavoz de la compañía.
Un asesor del presidente emiratí, el jeque Mohamed bin Zayed al Nahyan, calificó el ataque de «terrorista» e insinuó la posible implicación de Irán, aunque sin aportar pruebas. «La agresión forma parte de una secuencia de actos hostiles que buscan desestabilizar la región y amenazar la infraestructura crítica de los EAU», declaró en un comunicado.
Un precedente peligroso
La central de Barakah, situada en la costa del golfo Pérsico, entró en operación comercial en 2020 y genera alrededor del 25% de la electricidad del país. El ataque supone el primer incidente de seguridad contra una instalación nuclear en la región desde que comenzó la escalada de tensiones entre EAU e Irán, que se ha intensificado en los últimos meses con la ruptura de conversaciones diplomáticas y el incremento de la actividad militar en las aguas del golfo.
El Ministerio de Defensa emiratí ha anunciado que reforzará la vigilancia aérea y desplegará sistemas antiaéreos adicionales en torno a la planta. «No toleraremos amenazas a nuestra seguridad nacional: tomaremos todas las medidas necesarias para proteger nuestras instalaciones», afirmó en un comunicado. La Organización Internacional de Energía Atómica (OIEA) ha ofrecido su apoyo para evaluar el incidente, aunque por el momento EAU no ha solicitado una inspección.
España mantiene relaciones diplomáticas y económicas con Emiratos, y varias empresas españolas, como TSK y Elecnor, han participado en la construcción de infraestructuras energéticas en el país. El ataque no ha afectado por el momento a los suministros de crudo ni a las rutas comerciales, pero la posible escalada en la región podría tener consecuencias para la seguridad energética global, según analistas consultados.




