El fabricante aeronáutico brasileño Embraer se prepara para incrementar su participación en la producción del caza sueco Gripen, según confirmó su consejero delegado, Francisco Gomes Neto, el pasado 15 de junio. La decisión responde al crecimiento de la demanda global del avión de combate, lo que obliga a Saab, la compañía sueca responsable del diseño, a expandir su capacidad de fabricación más allá de sus plantas en Suecia.
Gomes Neto explicó que el aumento de pedidos del Gripen, actualmente en servicio en las fuerzas aéreas de Suecia, Brasil, Sudáfrica y Tailandia, ha llevado a Saab a buscar socios industriales capaces de asumir un mayor workshare (cuota de trabajo). Embraer, que ya colabora con Saab en el montaje final de los Gripen destinados a la Fuerza Aérea Brasileña en su planta de Gavião Peixoto, en el estado de São Paulo, es el candidato natural para absorber parte de la nueva carga de trabajo, según fuentes del sector.
Las declaraciones del CEO
No obstante, el directivo brasileño matizó que la compañía no tiene intención de convertirse en un fabricante independiente de cazas.
El mercado de cazas no es un lugar al que queramos ir como diseñadores, dijo Gomes Neto, quien añadió que la empresa está estudiando otros segmentos antes de dar ese salto.
Esta postura sugiere que Embraer prefiere consolidar su papel como socio de producción antes que competir directamente con gigantes como Lockheed Martin o el propio Saab.
El incremento del workshare brasileño se enmarca en la estrategia de Saab para aliviar la presión sobre su cadena de suministro, tensionada por los contratos de exportación a Brasil (36 unidades) y a la India, país que evalúa el Gripen para un megacontrato de 114 aviones. Según analistas del sector, la capacidad de producción de Saab en Linköping roza su límite, lo que hace necesaria una descentralización.
Implicaciones para la industria de defensa brasileña
Para Embraer, el refuerzo de su rol en el programa Gripen representa una oportunidad estratégica para consolidar su división de defensa, que ya produce el avión de transporte táctico KC-390 y el entrenador avanzado Super Tucano. La empresa ha invertido en los últimos años en nuevas instalaciones de pintura y ensamblaje final para el caza sueco, y la ampliación de sus responsabilidades podría incluir la fabricación de alas o secciones del fuselaje, según informó la compañía en un comunicado interno al que ha tenido acceso la prensa especializada.
El acuerdo actual entre Saab y Embraer para el programa Gripen brasileño contempla transferencia tecnológica y la producción de componentes locales. Con el aumento del workshare, la empresa brasileña podría convertirse en un nodo clave de la cadena logística global del caza, suministrando piezas también a las unidades encargadas por terceros países. Esta evolución sitúa a Brasil como un actor relevante en el mercado de cazas de cuarta generación y media, un segmento donde compiten aparatos como el F-16 estadounidense, el MiG-35 ruso o el JF-17 chino-paquistaní.




