El embajador de Estados Unidos en Turquía, Tom Barrack, ha generado controversia durante su participación en el Foro de Diplomacia de Antalya, celebrado el pasado mes de abril. El diplomático, que también ejerce como enviado especial para Siria, realizó declaraciones que han irritado tanto a observadores turcos como israelíes, según informaron fuentes diplomáticas presentes en el evento.

Durante un panel, Barrack afirmó que Israel y Hezbolá son «igualmente poco fiables», lo que provocó el malestar israelí. Además, señaló que Turquía «no es un país con el que meterse», una observación que, aunque halagadora para Ankara, no bastó para calmar a los analistas turcos, que criticaron su declaración de que «el poder» es lo único que entienden los líderes de Oriente Medio. Esta frase fue interpretada como una visión paternalista y simplista de la región.

Una diplomacia de alto riesgo

La intervención de Barrack refleja la compleja estrategia que ha seguido desde que asumió el cargo en mayo de 2025. Como embajador y enviado especial para Siria, el diplomático realiza una diplomacia itinerante (shuttle diplomacy) que busca equilibrar los intereses de Washington en una región marcada por alianzas cambiantes. Sin embargo, su estilo directo parece generar tantos roces como avances.

«Tom Barrack actúa como si estuviera mediando entre partes iguales, pero para Israel y Turquía no hay simetría posible con grupos como Hezbolá», señaló un analista turco citado por fuentes del foro.

El malestar israelí se suma a la creciente desconfianza hacia la administración Trump en la región, mientras que Turquía sigue viendo con recelo la presencia militar estadounidense en Siria y el apoyo a las fuerzas kurdas. Barrack, que cuenta con estrechos vínculos personales con el presidente Donald Trump, intenta mantener abiertos los canales de comunicación, pero sus comentarios públicos avivan las tensiones.

Un segundo año decisivo

La diplomacia de Barrack llega a un momento crítico. La guerra en Ucrania, las negociaciones nucleares con Irán y la lucha contra el ISIS exigen coordinación entre Ankara y Washington. Sin embargo, cada paso en falso del embajador puede complicar la relación bilateral. «Barrack camina sobre una cuerda floja, y sus últimas declaraciones no ayudan», concluyen los observadores.