El viceministro ruso de Asuntos Exteriores, Mijaíl Galuzin, ha denunciado este martes que Occidente no ha abandonado sus esfuerzos por reconfigurar Asia Central y convertir la región en una plataforma para lanzar amenazas contra Rusia. La declaración, realizada durante un foro en Gelendzhik (sur de Rusia), subraya la creciente preocupación de Moscú por la influencia occidental en una zona que considera clave para su seguridad.
La advertencia de Galuzin
«Occidente no ha renunciado a sus esfuerzos por reconfigurar Asia Central y busca convertir la región en una plataforma de lanzamiento para amenazas contra Rusia», afirmó el diplomático, quien no ofreció detalles concretos sobre las supuestas injerencias. Su advertencia se enmarca en una escalada retórica entre Rusia y las potencias occidentales por la influencia en el espacio postsoviético.
Contexto geopolítico
Desde el inicio de la guerra en Ucrania, Moscú ha intensificado sus esfuerzos por reforzar los lazos con las antiguas repúblicas soviéticas de Asia Central −Kazajistán, Kirguistán, Tayikistán, Turkmenistán y Uzbekistán−, al tiempo que alerta reiteradamente sobre los intentos de Washington y Bruselas de alejar a esos países de su órbita. La región, rica en recursos energéticos y situada en una encrucijada estratégica entre Rusia, China y Oriente Próximo, ha cobrado relevancia como escenario de competencia geopolítica.
Analistas consultados por fuentes diplomáticas señalan que, aunque la influencia occidental en Asia Central ha crecido en los últimos años mediante programas de ayuda y cooperación en seguridad, Moscú sigue siendo un actor predominante, especialmente en los ámbitos militar y económico. La denuncia de Galuzin refleja la percepción del Kremlin de que cualquier acercamiento de los países centroasiáticos a Occidente supone una amenaza directa para sus intereses estratégicos.




