Un informe publicado este jueves revela que el Partido Comunista chino ejerce un control indirecto sobre las cadenas de suministro de minerales críticos en Indonesia, sin recurrir a la propiedad formal de los activos. Esta estrategia, basada en alianzas comerciales y financiación, permite a Pekín asegurarse el acceso a materias primas como el níquel y el cobalto, esenciales para su industria de defensa y tecnología.
El caso de Jiangsu Delong
El texto señala como ejemplo la quiebra en 2024 de Jiangsu Delong, el segundo mayor productor mundial de acero inoxidable. Tras su colapso, varias empresas chinas y estatales absorbieron sus activos en Indonesia. Entre ellas, China First Heavy Industries, una compañía estatal fundada en 1954 que suministra metales de grado militar al Ejército chino, incluidos reactores para submarinos nucleares. Para un fabricante tan integrado en la base industrial naval china, garantizar el suministro de níquel es estratégico.
Una estrategia de control sin propiedad
El informe detalla que China no necesita poseer directamente los yacimientos ni las plantas. En su lugar, utiliza préstamos, acuerdos de compra y participaciones minoritarias para ejercer influencia sobre las empresas locales, evitando los costes políticos y legales de la propiedad directa. Esta red de negocios vinculados al Partido Comunista actúa como un brazo ejecutor de los intereses geopolíticos chinos, asegurando el flujo de materias primas hacia el gigante asiático.
Desplazamiento de competidores occidentales
Indonesia es el mayor productor mundial de níquel, un mineral clave para baterías y aleaciones de alta resistencia. La expansión china en este sector ha desplazado a competidores occidentales y ha generado tensiones con Estados Unidos y la Unión Europea, que buscan diversificar sus propias cadenas de suministro. La estrategia china de control sin propiedad es difícil de contrarrestar con las herramientas regulatorias tradicionales, lo que supone un desafío para la seguridad económica de Occidente.




