Dos fuertes terremotos han sacudido Venezuela este 25 de junio de 2026, con un intervalo de tan solo 39 segundos. El segundo sismo, de magnitud 7,5, es el más potente registrado en el país en más de un siglo, según los registros históricos. La presidenta encargada, Delcy Rodríguez, ha declarado el estado de emergencia mientras el balance provisional de víctimas, según el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), podría superar las 10.000 personas fallecidas.
Una catástrofe sin precedentes
Los movimientos telúricos se produjeron casi consecutivamente, lo que impidió a la población reaccionar a tiempo. Las autoridades venezolanas no han ofrecido aún una cifra oficial de víctimas, pero fuentes de la administración señalan que los equipos de rescate trabajan contrarreloj entre los escombros. Las réplicas continúan registrándose en distintas regiones del país, dificultando las labores de emergencia.
El USGS ha estimado que la magnitud combinada de los sismos y la densidad de población en las zonas afectadas podrían elevar el número de fallecidos a niveles catastróficos. La comunidad internacional ha comenzado a reaccionar, ofreciendo apoyo humanitario.
Solidaridad internacional y oferta de ayuda
Rusia ha transmitido sus condolencias al «pueblo hermano» de Venezuela y estudia la posibilidad de enviar asistencia humanitaria, según declaró la portavoz de la Cancillería rusa, María Zajárova. Mensajes de solidaridad han llegado desde distintos países, mientras la presidenta Rodríguez coordina la respuesta gubernamental. «El mundo se solidariza con Venezuela», señalan los comunicados oficiales, mientras la tragedia ya ha causado decenas de fallecidos confirmados y centenares de heridos, cifra que se espera aumente a medida que avancen los rescates.




