El senador colombiano Iván Cepeda ha hecho un llamamiento a la «desobediencia civil» contra el nuevo Gobierno, una convocatoria que, según analistas consultados, profundizará la polarización política y dificultará la gobernabilidad del presidente electo, Abelardo de la Espriella, que asumirá el cargo en los próximos días.
La declaración de Cepeda, dirigida a movilizar a la oposición, se produce en un contexto de fuerte tensión política en Colombia, donde las elecciones recientes dejaron a un país dividido. Los expertos advierten de que la convocatoria podría traducirse en protestas callejeras que, en el peor de los casos, derivarían en episodios de violencia.
Riesgo de ingobernabilidad
Para los analistas citados por la prensa local, el escenario más inmediato es el de movilizaciones ciudadanas que compliquen la agenda del nuevo Ejecutivo. La falta de consenso en el Congreso y la radicalización de los discursos ponen en duda la capacidad de La Espriella para sacar adelante sus reformas.
El llamamiento de Cepeda, dirigente del partido Polo Democrático Alternativo, no es un hecho aislado: forma parte de una estrategia de presión política que, según los analistas, busca desgastar al Gobierno desde su inicio. Sin embargo, la apelación a la desobediencia civil supera los límites del debate democrático habitual y ha sido criticada por sectores moderados, que piden diálogo.
Colombia enfrenta así un nuevo capítulo de inestabilidad, con el riesgo de que las protestas escalen y afecten la seguridad pública, justo cuando el país intenta retomar la senda de la recuperación económica tras la pandemia y los conflictos sociales de los últimos años.




