El Gobierno del Reino Unido ha presentado este lunes su Plan de Inversión en Defensa (Defence Investment Plan), un documento que marca las prioridades de gasto militar del país para los próximos años. El plan incluye una partida de 5.000 millones de libras (unos 5.800 millones de euros) destinada a la adquisición y desarrollo de sistemas autónomos, según informó el Ministerio de Defensa británico.
La inversión en sistemas no tripulados abarca drones, vehículos blindados autónomos y la denominada «armada híbrida», un concepto que combina buques tripulados con plataformas autónomas. El plan busca reforzar las capacidades militares del Reino Unido ante un entorno de amenazas globales en evolución, con especial atención a la guerra electrónica y la vigilancia marítima.
El documento también detalla partidas para la modernización de la flota de cazas Eurofighter Typhoon y la adquisición de nuevos vehículos blindados, aunque el énfasis principal recae en la incorporación de tecnología autónoma. Según fuentes del Ministerio de Defensa, el objetivo es que los sistemas no tripulados representen un porcentaje significativo de las capacidades de combate del Ejército británico en la próxima década.
El plan, presentado por el secretario de Defensa en declaraciones a la prensa, subraya la intención de Londres de mantener su posición como una de las principales potencias militares de la OTAN y de impulsar la base industrial de defensa nacional. La inversión en sistemas autónomos se enmarca en una estrategia más amplia de transformación digital de las fuerzas armadas británicas, que incluye mejoras en ciberseguridad y guerra basada en datos.
El anuncio llega en un contexto de creciente competencia tecnológica entre las potencias de la OTAN y sus adversarios, con China y Rusia realizando inversiones masivas en drones y sistemas autónomos. El Reino Unido busca con este plan asegurar su ventaja operativa y reducir la dependencia de tecnologías extranjeras en áreas críticas.




