El régimen del presidente maliense, Assimi Goïta, ha endurecido la represión contra la oposición y los supuestos agentes extranjeros en Malí. El 12 de junio de 2026, un tribunal de Bamako condenó a 20 años de prisión al agente de inteligencia francés Yann V., acusado de «atentado contra la seguridad del Estado». La sentencia se produce mientras los generales Sagara y Dembélé, detenidos por los mismos cargos, continúan encarcelados sin juicio a la vista, en una maniobra que, según analistas, refleja el control total de Goïta sobre el poder judicial.

La estrategia judicial de Goïta

Fuentes judiciales malienses consultadas por la prensa local confirmaron que la condena al agente francés fue rápida, en contraste con la situación de los generales Sagara y Dembélé, ambos detenidos desde hace meses sin que se haya fijado fecha para su proceso. «El régimen utiliza los tribunales para castigar a los enemigos del poder y, al mismo tiempo, mantener en vilo a figuras militares incómodas», señaló un analista maliense a la agencia France-Presse. La seguridad del Estado ha blindado el procedimiento, impidiendo el acceso de la defensa a las pruebas y manteniendo a los generales en régimen de incomunicación.

Un mensaje a Francia y al Sahel

La condena del espía francés se interpreta como un aviso directo a París, cuyos intereses en la región del Sahel han quedado gravemente erosionados desde el golpe de Estado de 2020. Goïta ha impulsado una alianza con Rusia, a través del grupo Wagner, mientras expulsa a las fuerzas francesas de la antigua colonia. La sentencia de 20 años contra Yann V., un agente que, según fuentes de inteligencia, operaba en el norte del país recabando información sobre la presencia yihadista, busca desalentar cualquier intento de injerencia extranjera.

La situación de los generales Sagara y Dembélé, antiguos altos mandos del ejército maliense, refleja la lucha interna por el poder dentro de la junta. Se les acusa de conspirar con servicios de inteligencia extranjeros para desestabilizar el régimen, algo que sus partidarios niegan. Organizaciones de derechos humanos han denunciado la opacidad del proceso y la ausencia de garantías judiciales.

España y la seguridad en el Sahel

España, que mantiene una presencia militar limitada en el Sahel dentro de la misión de la UE en Malí (EUTM), ha visto cómo su capacidad de influencia se reduce a medida que la junta de Goïta consolida su control. El giro de Malí hacia Moscú y la expulsión de las tropas francesas han reconfigurado el equilibrio regional. El Ministerio de Asuntos Exteriores español ha seguido de cerca el caso del agente francés, aunque no ha emitido declaraciones oficiales. La deriva autoritaria de Bamako, con detenciones arbitrarias y juicios opacos, amenaza con desestabilizar aún más una región que ya sufre la expansión del yihadismo, con riesgo directo para las fronteras de Europa.