Las recetas turísticas de Isla Mauricio han alcanzado un nivel récord, según los últimos datos disponibles, aunque el modelo presenta vulnerabilidades estructurales que podrían comprometer su sostenibilidad. El archipiélago del océano Índico depende en gran medida de los vuelos de larga distancia, del turismo europeo y de un litoral limitado, factores que lo exponen a perturbaciones externas.

La economía mauriciana ha experimentado un crecimiento sostenido del sector turístico en los últimos años, con cifras que reflejan una recuperación sólida tras la pandemia. Sin embargo, la dependencia de los turistas europeos –que representan una parte significativa del flujo de visitantes– y de las conexiones aéreas de largo radio genera una fragilidad que, según analistas locales, lastra las perspectivas a medio plazo.

El turismo representa un pilar fundamental del PIB mauriciano, y su evolución está estrechamente ligada a factores externos como la coyuntura económica europea, el precio de los combustibles o las rutas aéreas disponibles. La isla cuenta con una oferta limitada de playas y espacios litorales, lo que añade presión sobre el modelo de crecimiento turístico.

El récord de ingresos no oculta que el modelo mauriciano sigue estando muy expuesto a decisiones que escapan al control local, como las políticas aéreas de las aerolíneas internacionales o las fluctuaciones del euro.

El Gobierno mauriciano ha tratado de diversificar su oferta turística con promoción de nichos como el turismo de salud, el deportivo o el de congresos, pero los resultados aún no han reducido la dependencia del turista europeo de larga distancia. La competencia de otros destinos del Índico y el encarecimiento de los vuelos amenazan con erosionar la ventaja competitiva de la isla.

Según datos del Banco de Mauricio publicados este mes, el sector turístico aportó en 2025 un 20% del PIB y generó más de 100.000 empleos directos e indirectos. Las recetas turísticas alcanzaron un máximo histórico en el primer trimestre de 2026, aunque el ritmo de crecimiento se ha ralentizado respecto al año anterior. Las autoridades confían en que la ampliación del aeropuerto internacional Sir Seewoosagur Ramgoolam y la apertura de nuevas rutas desde Asia y Oriente Medio ayuden a reducir la exposición a los mercados europeos.