El Partido Socialista Unificado (PSU) de Marruecos afronta una nueva crisis interna tras la aparición de un movimiento crítico que cuestiona el liderazgo del tándem formado por Jamal El Asri y Nabila Mounib, según informaron fuentes de la formación este 24 de mayo.
Un antiguo militante de la OADP al frente del desafío
La corriente disidente ha salido a la luz impulsada por El Alami Lahrouni, expulsado de la Organización de Acción Democrática y Popular (OADP), partido histórico de la izquierda marroquí que en 2002 se fusionó con otras fuerzas para dar origen al PSU. Lahrouni representa a un sector que critica la deriva del partido y reclama un giro programático y organizativo.
La crisis refleja las profundas divisiones internas que arrastra la formación, debilitada desde su fundación por la confluencia de tendencias dispares. El PSU, que en árabe significa Unión Socialista de Fuerzas Populares, ha intentado sin éxito consolidarse como la principal alternativa de izquierdas en Marruecos frente al hegemonismo del Partido de la Justicia y el Desarrollo (PJD) y el Partido Autenticidad y Modernidad (PAM).
Un partido en busca de identidad
El nuevo movimiento, que aún no ha formalizado su estructura, plantea un reto directo a la dirección actual. Mounib, conocida por su activismo feminista y su oposición al régimen, y El Asri, secretario general, llevan años intentando mantener la cohesión interna sin éxito. La fragmentación de la izquierda en Marruecos, con formaciones como la Vía Democrática o el Partido del Progreso y el Socialismo, dificulta la unidad de acción.
La crisis se produce en un contexto de creciente descontento social y protestas en el país, donde los partidos de izquierda no logran capitalizar el malestar. Según analistas citados por la prensa marroquí, la disputa interna del PSU podría beneficiar a formaciones islamistas o liberales en las próximas elecciones legislativas, previstas para 2027.




