Las empresas que apostaron por ser las primeras en solicitar licencias de reactores avanzados ante la Comisión Reguladora Nuclear (NRC) de Estados Unidos están pagando los costes de haber llegado demasiado pronto. Un análisis del sector advierte de que los procesos regulatorios obsoletos han generado retrasos y sobrecostes que benefician a los nuevos entrantes, que se acogen a normas actualizadas.
El denominado «problema vintage» afecta a compañías como NuScale Power, Terrestrial Energy y X-energy, que iniciaron sus trámites ante la NRC cuando la normativa aún no estaba adaptada a los diseños modulares y de cuarta generación. Según la analista Anna S. Erickson, autora del informe publicado el 16 de mayo, «haber llegado temprano a la vieja puerta de entrada de la NRC puede haber sido lo más caro que una empresa de reactores pudo hacer».
Un cambio de criterio a mitad de camino
El problema surge cuando la NRC actualiza sus requisitos después de que una empresa haya presentado su solicitud. Las compañías pioneras quedan atrapadas entre procesos que ya no se ajustan a los nuevos estándares y la imposibilidad de empezar de cero sin perder años de trabajo. Mientras tanto, los nuevos solicitantes pueden acogerse directamente a la normativa vigente.
Ser el primero en la cola puede haberse convertido en un lastre económico y temporal. Las empresas que esperaron se benefician de reglas más claras y adaptadas a la tecnología actual.
Erickson señala que los costes regulatorios han sido especialmente onerosos para NuScale, que en 2023 canceló su proyecto Carbon Free Power Project en Idaho tras una escalada de presupuesto. La NRC, por su parte, defiende que los procesos se ajustan a la ley y que la seguridad sigue siendo el criterio rector.
Un cuello de botella para la innovación nuclear
El informe subraya que el «problema vintage» no solo encarece los proyectos, sino que desincentiva la inversión en reactores avanzados justo cuando Estados Unidos busca alternativas a los combustibles fósiles. La Casa Blanca ha incluido la energía nuclear en sus planes de descarbonización, pero los plazos regulatorios podrían frenar la llegada de nuevas tecnologías.
Fuentes del sector consultadas por la prensa especializada señalan que la NRC evalúa actualmente reformas para agilizar las transiciones normativas, aunque no hay un calendario concreto. Mientras tanto, las empresas pioneras acumulan gastos legales y de rediseño que ponen en riesgo su viabilidad.




