La académica e investigadora Britt Paris ha presentado su nuevo libro Radical Infrastructure: Imagining the Internet from the Ground Up, una obra que desmonta la visión abstracta de la red para revelar su infraestructura física: cables submarinos, centros de datos y servidores que condicionan el poder político y económico en el mundo. El libro fue discutido en un podcast de 404 Media el pasado 18 de mayo de 2026.
Paris, profesora e investigadora en comunicación, sostiene que la materialidad de internet —el entramado de fibra óptica, estaciones de amarre y nodos de almacenamiento— determina qué países y corporaciones controlan el flujo global de datos. Esta lectura geopolítica, emparentada con los estudios de infraestructura crítica, sitúa la tecnología como un campo de batalla estratégico entre potencias y gigantes tecnológicos.
El poder físico de la red
El libro argumenta que la narrativa dominante de internet como un espacio virtual descentralizado oculta una realidad profundamente jerarquizada. Los cables submarinos —rutas que concentran en manos de unos pocos actores— y los centros de datos —cuyo consumo energético y ubicación geográfica son decisiones políticas— son, según Paris, los verdaderos centros de poder digital.
La infraestructura física de internet no es neutra. Quién controla los cables, los centros de datos y las conexiones determina quién puede acceder, qué puede fluir y qué no, afirma la investigadora.
Imaginación radical frente al statu quo
El subtítulo del libro, Imagining the Internet from the Ground Up, sugiere una propuesta transformadora: repensar internet desde sus cimientos materiales para que sirva a las personas y no solo a las corporaciones. Paris aboga por una soberanía digital basada en el control comunitario de la infraestructura, una idea que conecta con movimientos tecnopolíticos y críticas al capitalismo de plataformas.
La obra se enmarca en una corriente académica que vincula la geopolítica con la ingeniería de redes, donde el dominio de las rutas submarinas —como las que unen América Latina con Europa o Asia con Estados Unidos— se convierte en un factor clave de la disputa entre potencias. Según Paris, ignorar esta dimensión material es renunciar a entender cómo funciona realmente el poder en la era digital.




