El Partido de la Justicia y el Desarrollo (PJD) de Marruecos ha anunciado este 25 de mayo la lista definitiva de sus candidatos para las elecciones legislativas del próximo 23 de septiembre, en una decisión que ha dejado fuera al histórico líder Abdelilah Benkirane. La formación islamista ha designado al exministro Mustapha El Khalfi para la circunscripción de Rabat-Océan, mientras que el activista Aziz Hannaoui competirá en Sala-El Jadida, dos distritos considerados de baja rentabilidad electoral.
La exclusión de Benkirane, que lideró el partido durante una década y fue jefe del Gobierno entre 2011 y 2017, refleja las tensiones internas que atraviesa el PJD tras su debacle en los comicios de 2021, cuando perdió la mayoría parlamentaria frente a la coalición liderada por el RNI del primer ministro Aziz Akhannouch. Fuentes internas del partido señalaron a la prensa local que la asignación de «circunscripciones de la muerte» a figuras clave responde a un intento de la dirección actual por renovar el perfil del partido, alejándose del ala más islamista y buscando una imagen más técnica y moderada.
El PJD, que llegó a ganar las elecciones de 2016 con el 27% de los votos, obtuvo apenas 13 escaños en 2021, frente a los 125 del RNI. Desde entonces, el partido ha tratado de recomponer su base social, especialmente entre el electorado urbano joven desencantado. La candidatura de El Khalfi en Rabat-Océan, un distrito tradicionalmente hostil al islamismo, y la de Hannaoui en Sala-El Jadida, una zona con fuerte presencia del PAM y el RNI, son vistas por analistas marroquíes como un movimiento táctico para forzar una renovación interna de cara a la cita electoral.
El proceso de selección ha estado marcado por la opacidad y las disputas internas. La dirección del partido, encabezada por el secretario general Abdelilah Benkirane hasta 2023, cuando fue sustituido por Abdelkarim Benatiq, ha logrado imponer su criterio frente a las bases, que reclamaban mayor participación en la elección de candidatos. La exclusión de Benkirane, que sigue siendo una figura influyente en el islamismo marroquí, podría provocar una fractura irreversible en el seno del partido.
Las elecciones del 23 de septiembre se presentan como un test clave para el PJD, que necesita recuperar la confianza de los votantes en un contexto de crisis económica, inflación y descontento social. La formación islamista ha centrado su campaña en la lucha contra la corrupción y las desigualdades, pero la falta de figuras carismáticas y la división interna ponen en duda su capacidad para movilizar al electorado.




