El Departamento de Defensa de Estados Unidos ha seleccionado cinco bases militares para un programa piloto destinado a contrarrestar la amenaza de vehículos aéreos no tripulados hostiles, según anunció el 11 de mayo de 2026. Dos de las instalaciones están ubicadas en la frontera sur del país, una zona donde la vigilancia y posibles ataques con drones se consideran un riesgo creciente.

El programa, que desplegará sistemas de energía dirigida para neutralizar drones, forma parte de los esfuerzos del Pentágono por reforzar la seguridad en la frontera y proteger infraestructuras críticas. Las otras tres bases seleccionadas no han sido identificadas públicamente por razones de seguridad operativa, según fuentes oficiales.

La medida refleja la prioridad que la administración estadounidense otorga a la defensa ante la proliferación de drones comerciales y militares, que pueden emplearse para espionaje, contrabando o ataques directos. El programa piloto evaluará la efectividad de los sistemas antidrón en entornos operativos reales antes de una posible expansión a otras instalaciones.

El anuncio se produce en un contexto de creciente preocupación por el uso de drones no tripulados en la frontera sur, donde grupos criminales y actores hostiles podrían emplearlos para actividades ilícitas. La iniciativa, enmarcada en la estrategia de defensa antiaérea del Pentágono, contempla también la integración de estos sistemas con radares y sensores ya desplegados en la región. En un comunicado, funcionarios del Departamento de Defensa señalaron que los resultados del programa piloto servirán de base para futuras adquisiciones y despliegues en otras bases. La selección de estas cinco instalaciones responde a criterios de vulnerabilidad y valor estratégico, aunque no se descarta ampliar el programa a nuevas ubicaciones en función de los resultados obtenidos, que se esperan para finales de año.