El Departamento de Defensa de Estados Unidos ha comenzado a reducir el número de ejercicios militares debido al aumento imprevisto de los gastos operativos, en particular por la subida del precio del combustible, según informaron fuentes oficiales y documentos internos del Pentágono. La medida, reportada el 4 de junio de 2026, refleja cómo la crisis energética global —agravada por conflictos como la guerra en Ucrania— está afectando incluso a la mayor maquinaria bélica del mundo.

Los recortes afectan a maniobras programadas tanto en territorio estadounidense como en el exterior, aunque el Pentágono no ha precisado el alcance porcentual de la reducción ni el ahorro previsto. Fuentes del Departamento de Defensa señalaron que el encarecimiento del carburante, vinculado a las tensiones en Oriente Medio y la inestabilidad de los mercados energéticos, ha forzado una revisión de prioridades en el calendario de adiestramiento de las Fuerzas Armadas.

Un presupuesto militar bajo presión

La decisión llega en un momento en que el Ejército estadounidense mantiene despliegues activos en varias zonas de conflicto, incluyendo Europa del Este y Oriente Medio. Según un documento interno citado por fuentes oficiales, el Pentágono ha identificado un incremento del 35% en el coste del combustible para las operaciones en lo que va de 2026 en comparación con el año anterior, lo que ha obligado a priorizar las misiones esenciales frente a los ejercicios de entrenamiento programados.

La dependencia logística de los combustibles fósiles expone así una vulnerabilidad estratégica en un contexto de inflación y competencia por los recursos energéticos a nivel global. El Pentágono ha indicado que los recortes no afectarán a las operaciones de combate en curso, pero sí a ejercicios conjuntos con aliados en Europa y la región del Indo-Pacífico, según precisaron las mismas fuentes.