El Departamento de Defensa de Estados Unidos (DoD) ha solicitado un incremento presupuestario masivo para el programa DAWG (Defense Autonomous Weapons Group), el grupo encargado de desarrollar y desplegar sistemas no tripulados y drones impulsados por inteligencia artificial. La petición, que eleva la partida de 225 millones de dólares en el año fiscal 2026 a 55.000 millones para el ejercicio 2027, fue revelada durante una audiencia del Subcomité de Servicios Armados del Senado el pasado 19 de mayo.

Un salto cuantitativo sin precedentes

La senadora republicana por Iowa, Joni Ernst, que preside el subcomité, explicó que el aumento responde a la necesidad de integrar sistemas de puntería basados en inteligencia artificial con municiones autónomas a un ritmo que la directiva 3000.09 del Pentágono —que regula el control humano sobre sistemas de armas— no estaba diseñada para contemplar. Según Ernst, el objetivo es acelerar la capacidad de combate autónomo ante futuros conflictos.

DAWG va de los 225 millones en el año fiscal 2026 a los 55.000 millones para el año fiscal 2027. Al mismo tiempo, estamos integrando la puntería impulsada por IA con esas municiones autónomas a un ritmo que la directiva 3000.09 no fue diseñada para contemplar.

El programa DAWG, creado para desarrollar, probar y desplegar rápidamente grandes cantidades de sistemas no tripulados, se convierte así en una de las prioridades tecnológicas del Pentágono. La multiplicación por 244 del presupuesto en un solo año refleja la urgencia con la que Washington aborda la guerra autónoma y la inteligencia artificial aplicada a la defensa, en un contexto de creciente competencia con China y Rusia en el ámbito militar.

Implicaciones estratégicas y regulatorias

El salto presupuestario plantea interrogantes sobre el control humano de las armas autónomas. La directiva 3000.09, emitida en 2012 y actualizada en 2023, establece que los sistemas de armas autónomos deben permitir la intervención humana en la selección y el ataque de objetivos. Sin embargo, el ritmo de integración de IA que describe Ernst sugiere que el Pentágono podría estar operando al límite —o más allá— de ese marco regulatorio. La senadora no especificó si se prevé una revisión de la directiva.

El aumento también tiene implicaciones para la industria de defensa. Empresas como Palantir, Anduril y Lockheed Martin, que ya trabajan en sistemas de IA militar, podrían beneficiarse de los contratos asociados a DAWG. El Pentágono no ha detallado la distribución de los 55.000 millones, pero fuentes del DoD señalan que la mayor parte se destinará a la adquisición de drones, software de inteligencia artificial y centros de pruebas.

La noticia llega en un momento en que el Congreso debate el presupuesto de defensa para el año fiscal 2027, que asciende a 1,5 billones de dólares en total. La propuesta del Pentágono deberá ser aprobada por ambas cámaras, donde el aumento de DAWG ya genera debate entre quienes defienden la necesidad de mantener la superioridad tecnológica y quienes advierten contra una carrera armamentística autónoma sin controles adecuados.