El Departamento de Defensa de Estados Unidos ha anunciado este miércoles la firma de acuerdos marco con las empresas Anduril, CoAspire, Leidos y Zone 5 para la adquisición de más de 10.000 misiles contenerizados, según fuentes del Pentágono. El objetivo es dotar a las fuerzas armadas de sistemas de armas rápidamente desplegables en escenarios de conflicto, donde la infraestructura fija resulta vulnerable.

Los misiles contenerizados, diseñados para ser lanzados desde contenedores de carga estándar, ofrecen una movilidad y ocultación que los sistemas tradicionales no proporcionan. El Pentágono busca así reforzar su capacidad de respuesta en teatros de operaciones con alta movilidad. Los acuerdos marco, cuyo valor total no ha sido revelado, contemplan entregas escalonadas a partir de 2027. Las empresas adjudicatarias deberán cumplir con estrictos requisitos de interoperabilidad y resistencia a contramedidas electrónicas.

La iniciativa forma parte de un esfuerzo más amplio del Pentágono por modernizar su arsenal de misiles, en un contexto de creciente competencia con potencias como China y Rusia. En los últimos meses, el Departamento de Defensa ha acelerado la contratación de sistemas no tripulados y armas de precisión de bajo costo, como parte de su estrategia de preparación logística para conflictos de alta intensidad.

La adquisición de estos misiles contenerizados refleja un cambio hacia sistemas más flexibles y difíciles de detectar. El Pentágono ha destacado que estas armas pueden desplegarse en cualquier punto caliente del planeta mediante transporte marítimo o aéreo, lo que reduce los tiempos de respuesta. Aunque el Pentágono no ha detallado el valor de los contratos, analistas del sector estiman que podría ascender a varios miles de millones de dólares, dados los volúmenes y la tecnología integrada.

La decisión se enmarca en la revisión de la estrategia de defensa estadounidense, que prioriza la disuasión convencional frente a adversarios con capacidades militares avanzadas. Los nuevos misiles permitirán a las fuerzas armadas mantener una presencia disuasoria sin necesidad de bases permanentes, un factor clave en regiones como el Indo-Pacífico y Europa del Este.