El Pentágono ha desclasificado cientos de archivos, fotografías y vídeos relacionados con los Fenómenos Anómalos No Identificados (UAP, por sus siglas en inglés), conocidos popularmente como ovnis. La publicación, realizada el 13 de mayo de 2026, ha sido calificada por analistas como un ejercicio de transparencia gubernamental sin precedentes, aunque también ha despertado suspicacias sobre posibles intenciones de distracción mediática.

Un volumen masivo de documentos

Los archivos, que abarcan décadas de avistamientos e investigaciones militares, han sido puestos a disposición del público en un portal online del Departamento de Defensa. Entre el material se incluyen informes de pilotos, grabaciones de radar y testimonios de personal militar. La medida forma parte de los esfuerzos del Gobierno estadounidense por normalizar el debate sobre los UAP, que hasta hace pocos años eran objeto de secreto oficial.

Sin embargo, algunos expertos en inteligencia advierten de que la desclasificación masiva podría estar diseñada para desviar la atención de otros programas clasificados. «Coincide con momentos de tensión en otros frentes», señalan fuentes consultadas por medios especializados.

Los archivos muestran encuentros cercanos, pero no todos los ovnis son extraterrestres. Algunos podrían ser tecnología militar avanzada de origen desconocido.

La portavoz del Pentágono, Susan Gough, declaró que «la transparencia es fundamental para mantener la confianza pública» y que los archivos se han desclasificado «sin censura selectiva». No obstante, organizaciones de control de la inteligencia consideran que el momento elegido no es casual.

Reacciones y contextos geopolíticos

La desclasificación se produce en un contexto en el que el Congreso estadounidense ha presionado para obtener más información sobre los UAP, tras años de informes contradictorios. El Pentágono ha creado una oficina dedicada, la All-domain Anomaly Resolution Office (AARO), que coordina el análisis de estos fenómenos.

Mientras tanto, en foros internacionales, Rusia y China han cuestionado la transparencia estadounidense, sugiriendo que los archivos podrían ocultar pruebas de tecnología avanzada de guerra electrónica. «Es una cortina de humo», afirmó un analista militar ruso citado por la agencia oficial TASS.

Por el momento, millones de documentos están disponibles para su descarga, y se espera que investigadores independientes y aficionados analicen el material en las próximas semanas. La pregunta que queda en el aire es si estos archivos resolverán el misterio de los ovnis o sembrarán más dudas sobre la gestión de la información por parte de Washington.