El partido gubernamental marroquí Rassemblement National des Indépendants (RNI) ha investido como candidato a las elecciones legislativas de septiembre de 2026 a Youssef Mandour, un empresario marroquí-estadounidense con un pasado judicial en Estados Unidos por fraude. La decisión, tomada en la circunscripción de Sefrou, vuelve a poner sobre la mesa el peso de las lealtades políticas frente a la integridad en el sistema político marroquí, según fuentes del partido.

Un acuerdo de 3,1 millones de dólares

Mandour firmó en su momento un acuerdo con las autoridades estadounidenses por importe de 3,1 millones de dólares —unos 2,84 millones de euros— para resolver las acusaciones de fraude que pesaban sobre él. El empresario, que también reivindica su condición de veterano de guerra, ha negado ante la prensa las acusaciones y ha ofrecido su propia versión de los hechos, según ha podido saber Jeune Afrique.

El caso ha generado un intenso debate en la escena política marroquí, donde el RNI —liderado por el primer ministro Aziz Akhannouch— optó por mantener su respaldo a Mandour pese a los riesgos de desgaste de imagen. La formación gobernante no ha hecho declaraciones oficiales sobre los antecedentes del candidato.

Clientelismo en la selección de candidatos

La investidura de Mandour refleja, según analistas locales, la persistencia de prácticas clientelares en la maquinaria electoral marroquí, en las que las conexiones personales y la lealtad al partido priman sobre los antecedentes éticos de los aspirantes. Sefrou, una ciudad del interior del país, es una de las plazas donde el RNI busca consolidar su base territorial.

El caso llega en un momento de especial atención sobre la transparencia del sistema político marroquí, que el país ha tratado de reforzar en los últimos años a través de reformas institucionales. Sin embargo, episodios como este sugieren que los filtros de integridad siguen siendo débiles, especialmente cuando se trata de candidatos con vínculos directos con la cúpula del partido gobernante.