El Papa León XIV ha visitado este sábado la isla italiana de Lampedusa para rendir homenaje a los miles de migrantes y refugiados fallecidos en el Mediterráneo. Durante la jornada, el pontífice ha instado a la Unión Europea a adoptar una nueva estrategia migratoria que aborde las causas profundas del fenómeno y garantice la protección de quienes arriesgan su vida en la travesía.

La visita, que se produce en el contexto de la crisis migratoria que afecta al sur de Europa, adquiere una relevancia especial para España, uno de los países de la frontera sur europea más expuestos a la llegada de embarcaciones irregulares. Lampedusa, situada entre Túnez y Malta, es uno de los principales puntos de entrada de migrantes en Italia y ha sido escenario de múltiples tragedias en los últimos años.

El Pontífice ha recorrido el puerto y el memorial que recuerda a los desaparecidos en el mar, y ha mantenido un encuentro con supervivientes y voluntarios. En sus declaraciones, León XIV ha subrayado la necesidad de que la Unión Europea actúe de «manera solidaria y coordinada», superando las divisiones internas que han lastrado hasta ahora la política común de asilo e inmigración.

El llamamiento del Papa coincide con un aumento de las llegadas a las costas europeas durante la temporada estival. Según datos de la agencia comunitaria Frontex, las rutas del Mediterráneo central y occidental han registrado un repunte de las travesías en los últimos meses, lo que ha provocado un incremento de las operaciones de rescate y de los naufragios.

La visita del Papa a Lampedusa recuerda la que realizó su predecesor, el Papa Francisco, en 2013, cuando calificó la isla como «lágrima» y denunció la «globalización de la indiferencia». Una década después, la crisis migratoria sigue sin resolverse y el Mediterráneo continúa siendo la frontera más mortífera del mundo.