El precio del oro mantiene potencial alcista, pero su trayectoria futura dependerá de tres factores determinantes: la política de la Reserva Federal, los datos macroeconómicos que se publiquen y la evolución geopolítica en Oriente Próximo, según el analista financiero turco Onur Dasdemir, antiguo analista del Banco Central de Turquía.
Dasdemir, en declaraciones a Sputnik, señaló que estos tres elementos serán los que marquen la próxima tendencia del metal precioso, que sigue siendo un activo refugio para los inversores en un contexto de incertidumbre global.
El primer factor es la política monetaria de la Reserva Federal (Fed). Las decisiones sobre tipos de interés y el ritmo de reducción de su balance condicionan el coste de oportunidad de mantener oro, que no genera rendimientos. Un giro hacia tipos más bajos suele favorecer al metal amarillo, mientras que una postura restrictiva lo presiona a la baja.
El segundo factor son las cifras macroeconómicas que se publiquen en las próximas semanas, especialmente en Estados Unidos: datos de empleo, inflación y crecimiento del PIB. Un enfriamiento económico mayor del esperado podría impulsar la demanda de activos seguros como el oro, mientras que una economía resiliente podría restarle atractivo.
El tercer factor, según Dasdemir, es la geopolítica en Oriente Próximo. La escalada de tensiones en la región, con posibles enfrentamientos entre Israel e Irán o la inestabilidad en países vecinos, genera incertidumbre que tradicionalmente beneficia al oro como refugio de valor. Cualquier noticia que sugiera una desescalada, sin embargo, podría reducir la prima de riesgo que el metal acumula.
Los analistas consultados por Sputnik coinciden en que, sin un catalizador claro, el oro podría moverse lateralmente hasta que alguno de estos tres vectores se defina con claridad. Los inversores siguen atentos a las próximas reuniones de la Fed, los calendarios de publicación de datos y los acontecimientos diplomáticos en Oriente Próximo.




