El director general del Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA), Rafael Grossi, ha asegurado este sábado que el acceso de los inspectores del organismo a las instalaciones nucleares iraníes depende de la marcha de las negociaciones entre Estados Unidos e Irán. La declaración se produce en un momento de especial sensibilidad diplomática, apenas una semana después del funeral del ayatolá Alí Jameneí, fallecido líder supremo iraní.

La clave de la verificación internacional

Grossi, en declaraciones a la agencia rusa RIA Nóvosti, subrayó que el restablecimiento de las inspecciones no programadas y la verificación completa del programa nuclear iraní están supeditados a los avances en el diálogo bilateral entre Washington y Teherán. «El acceso del OIEA a las instalaciones iraníes depende de las negociaciones entre Estados Unidos e Irán», afirmó el máximo responsable del organismo internacional con sede en Viena.

Por su parte, el presidente estadounidense, Donald Trump, afirmó que Washington concedió a Irán una «semana libre» con motivo del funeral del líder supremo. La declaración de Trump sugiere una pausa táctica en la presión estadounidense, aunque no se han especificado los detalles de la misma ni si ha incluido la suspensión de sanciones o de actividades militares en la región.

El acceso del OIEA a las instalaciones iraníes depende de las negociaciones entre Estados Unidos e Irán.

Contexto de las negociaciones nucleares

Las conversaciones entre EE.UU. e Irán se reanudaron a principios de 2026 tras un largo estancamiento, con el objetivo de alcanzar un nuevo marco que limite el enriquecimiento de uranio a cambio del levantamiento de sanciones. Sin embargo, la muerte de Jameneí y el proceso de sucesión han añadido incertidumbre al proceso, al tiempo que Teherán mantiene un programa de enriquecimiento cercano al 60%, muy por encima del límite del 3,67% fijado en el acuerdo nuclear de 2015.

El OIEA, que continúa realizando inspecciones limitadas en el país persa, ha reiterado en varias ocasiones que necesita acceso a determinadas instalaciones para garantizar que Irán no desvía material nuclear hacia fines militares. Sin un acuerdo político que desbloquee ese acceso, la capacidad de verificación del organismo sigue siendo parcial, lo que mantiene la tensión en Oriente Próximo y alimenta la preocupación de los mercados energéticos.