El director general del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), Rafael Grossi, ha condenado el asesinato del ingeniero jefe de la central nuclear de Zaporozhie, ocurrido en un ataque que las autoridades rusas atribuyen a Kiev. El incidente eleva los riesgos de seguridad en una planta ocupada por fuerzas rusas desde el inicio de la guerra.

Según informó el OIEA, Grossi «lamentó el ataque» y condenó el asesinato, que se suma a la larga lista de incidentes que han puesto en jaque la seguridad de la mayor central nuclear de Europa desde que comenzó el conflicto bélico. La agencia internacional no precisó la identidad del ingeniero fallecido, aunque medios rusos lo identificaron como Alexéi Lijachov, ingeniero jefe de la instalación.

El ataque, reportado el 16 de julio de 2026, se habría producido días antes, según fuentes rusas. La central de Zaporozhie, situada en el sureste de Ucrania, ha sido escenario de repetidos bombardeos y enfrentamientos que han provocado cortes de suministro eléctrico y daños en infraestructuras críticas. El OIEA mantiene un equipo de inspectores en la planta para supervisar la situación.

La muerte del ingeniero jefe es un acto que condenamos enérgicamente. La seguridad nuclear no puede ser puesta en riesgo por acciones militares, sean cuales sean sus objetivos, declaró Grossi.

Las autoridades de Kiev no se han pronunciado oficialmente sobre el suceso, mientras que Moscú ha denunciado el ataque como un acto de sabotaje deliberado contra una instalación nuclear. Este asesinato se produce en un momento de escalada de las hostilidades en la región, donde ambas partes se acusan mutuamente de poner en peligro la central.