El nuevo avión presidencial Air Force One ha comenzado sus vuelos de entrenamiento, según ha informado la Fuerza Aérea de Estados Unidos. Se trata del paso final antes de que la aeronave entre en servicio para su uso presidencial, casi dos semanas después de haber sido pintada con los colores rojo, blanco y azul característicos.
Las pruebas, realizadas por pilotos de la Fuerza Aérea y personal de Boeing, el contratista principal del programa, incluyen maniobras de despegue, aterrizaje y sistemas de comunicación. Aunque no se han precisado fechas concretas para la primera misión con el presidente a bordo, fuentes militares indican que la fase de entrenamiento es el último hito antes de la certificación operativa.
El nuevo Air Force One reemplaza a los actuales VC-25A, dos Boeing 747-200 modificados que han estado en servicio desde la década de 1990. El programa, gestionado por la Fuerza Aérea, ha sufrido retrasos y sobrecostes, pero la entrega de las aeronaves representa un hito técnico con relevancia global en materia de defensa y seguridad presidencial.
El proceso de certificación incluye la validación de todos los sistemas de comunicación segura y defensa a bordo, diseñados para proteger al presidente en caso de amenaza. Según las mismas fuentes, una vez completados los vuelos de entrenamiento, el avión quedará disponible para misiones oficiales, aunque no hay una fecha límite establecida. El programa, valorado en varios miles de millones de dólares, ha sido vigilado de cerca por el Congreso estadounidense debido a los sobrecostes acumulados.




