Científicos y agencias meteorológicas internacionales han lanzado una advertencia de alcance global: el fenómeno de El Niño que se desarrolla este año podría ser el más intenso desde hace 140 años, con consecuencias potencialmente devastadoras para la agricultura, los recursos hídricos y la estabilidad energética en diversas regiones del planeta. La alerta, publicada el 13 de junio de 2026, subraya que los patrones climáticos están mostrando una anomalía térmica en el Pacífico ecuatorial que supera los registros de eventos anteriores.
Impacto global y regiones más vulnerables
Según los modelos climáticos manejados por los investigadores, las zonas más afectadas serán el Pacífico tropical, América Latina y, potencialmente, la cuenca del Mediterráneo, donde España se encuentra en primera línea. En estas áreas se esperan alternancias de sequías extremas e inundaciones torrenciales, fenómenos que ya han comenzado a manifestarse en forma de temperaturas récord y precipitaciones anómalas en los primeros meses de 2026.
La Organización Meteorológica Mundial (OMM) ha señalado en su último informe que la probabilidad de que El Niño se mantenga durante el segundo semestre del año supera el 80%, y que su magnitud podría superar la del evento de 2015-2016, considerado hasta ahora el más fuerte del siglo.
Consecuencias para la agricultura y la energía
Los expertos advierten que, en un contexto de guerra en Ucrania y tensión en los mercados energéticos, un episodio extremo de El Niño podría agravar la crisis alimentaria en países dependientes de las importaciones. En el caso de España, un país muy dependiente del exterior para su suministro energético y alimentario, las sequías podrían encarecer aún más la factura de los alimentos y presionar los precios de la electricidad, al reducir la producción hidroeléctrica y afectar los cultivos de regadío.
«Nos enfrentamos a un escenario en el que las anomalías climáticas podrían superar los límites conocidos», advierte un portavoz de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET), que ya ha activado protocolos de seguimiento intensivo. «Es crucial que los países mediterráneos, incluido el nuestro, refuercen sus sistemas de alerta temprana y adapten sus estrategias de gestión del agua».
Los investigadores coinciden en que la ventana de actuación es estrecha: las próximas semanas serán clave para anticipar la trayectoria del fenómeno y minimizar los daños sobre la población y la economía. La comunidad científica internacional ha hecho un llamamiento a los gobiernos para que activen planes de contingencia, especialmente en las áreas más expuestas a las inundaciones y las sequías.




