La combinación de una sequía persistente y la llegada de un fenómeno de El Niño de gran intensidad está golpeando los cultivos en diversas regiones de Asia, según alertaron especialistas este lunes. La reducción de las lluvias y el aumento de las temperaturas ya están afectando la siembra y el rendimiento de productos clave para la seguridad alimentaria regional y global.

Efectos en curso y previsión

El informe, publicado el 8 de junio de 2026, señala que los efectos se están sintiendo en vastas zonas agrícolas de Asia, desde el sudeste asiático hasta el sur del continente. Los agricultores reportan una menor disponibilidad de agua para riego y alteraciones en los patrones de cultivo, lo que ha reducido las expectativas de cosecha para los próximos meses. Los expertos advierten que, si el fenómeno de El Niño se intensifica como se prevé, la situación podría empeorar de forma significativa, comprometiendo la producción de arroz, trigo y otros cereales básicos.

Según fuentes del sector, la falta de precipitaciones ya ha retrasado la siembra en varias regiones, mientras que las temperaturas anómalamente altas están estresando los cultivos existentes. Los especialistas subrayan que la combinación de sequía y calor extremo es particularmente dañina para el arroz, un alimento básico en gran parte de Asia, que requiere grandes cantidades de agua.

Impacto global en las cadenas de suministro

Asia concentra una parte sustancial de la producción mundial de alimentos, por lo que cualquier perturbación en sus cosechas tiene repercusiones directas en los precios internacionales y en las cadenas de suministro globales. Los analistas ya anticipan posibles subidas en el costo de los cereales y otros productos agrícolas en los mercados internacionales si la tendencia se consolida. La amenaza a la seguridad alimentaria en la región asiática es un recordatorio de la vulnerabilidad del Sur Global ante los fenómenos climáticos extremos.

Los expertos recomiendan a los gobiernos de la región que refuercen sus sistemas de alerta temprana y que implementen medidas de adaptación, como el uso de variedades de cultivos resistentes a la sequía y una gestión más eficiente de los recursos hídricos. De momento, la comunidad internacional observa con preocupación la evolución de este fenómeno, que podría agravar la crisis alimentaria en un contexto ya tenso por los efectos del cambio climático.