Los 16 estadios que albergarán el Mundial de Fútbol 2026 en Estados Unidos, México y Canadá estarán rodeados por un despliegue sin precedentes de tecnología de vigilancia, según un análisis de los operadores implicados. Lectores de matrículas, cámaras de reconocimiento facial y sistemas antidrones conforman el perímetro de seguridad diseñado para el evento, que arranca el 11 de junio de 2026.

La empresa estadounidense Flock Safety, especializada en cámaras de vigilancia con lectura de matrículas, ha cartografiado la ubicación de sus dispositivos en las inmediaciones de los recintos. El mapa resultante muestra una densidad de cobertura que, según los promotores, busca garantizar la seguridad en un evento que congrega a millones de aficionados de todo el mundo.

Vigilancia en tres países

En Estados Unidos, los estadios de ciudades como Nueva York, Los Ángeles, Dallas, Miami o Seattle cuentan con múltiples lectores de matrículas instalados en accesos y vías principales. En México, los recintos del Estadio Azteca de Ciudad de México, el Estadio BBVA de Monterrey y el Estadio Akron de Guadalajara también están cubiertos por una red de cámaras que incluye reconocimiento facial. Canadá, con sedes en Toronto y Vancouver, completa el despliegue con tecnología antidrones y análisis de videovigilancia en tiempo real.

Desde antidrones hasta reconocimiento facial, los estadios de la Copa del Mundo 2026 en Estados Unidos, Canadá y México someten a los aficionados a un conjunto de tecnologías de vigilancia

La coordinación entre agencias de seguridad de los tres países ha sido clave para homogeneizar los protocolos. El Departamento de Seguridad Nacional de EE.UU., junto con las autoridades mexicanas y canadienses, han desplegado equipos conjuntos de respuesta y centros de control de datos biométricos. Según fuentes de la organización, los sistemas de reconocimiento facial se activarán en los accesos a los estadios y en zonas de alta concentración de público, como las fan zones oficiales.

La recogida de datos de matrículas y rostros se suma a la prohibición de vuelos de drones en un radio de varios kilómetros alrededor de cada estadio, con sistemas de detección y neutralización electrónica activos las 24 horas. Los organizadores defienden que estas medidas son proporcionadas al riesgo de amenazas como ataques con vehículos, artefactos explosivos o incidentes con drones.

Implicaciones para la privacidad

La magnitud del operativo ha suscitado el debate en organizaciones de derechos civiles, que alertan sobre la normalización de la vigilancia masiva en eventos deportivos. La recolección de datos biométricos y de movilidad podría utilizarse para otros fines más allá de la seguridad del torneo, advierten los críticos. Sin embargo, las autoridades han garantizado que los datos se tratarán conforme a las leyes de cada país y se eliminarán tras la finalización del Mundial.

El impacto sobre la soberanía digital también se ha puesto sobre la mesa. El flujo de datos entre los tres países implica acuerdos específicos sobre transferencia y almacenamiento, en un contexto donde las legislaciones de privacidad difieren: Estados Unidos carece de una ley federal equivalente al RGPD europeo, mientras que México y Canadá cuentan con marcos más restrictivos.

Con el inicio del torneo a la vuelta de la esquina, los aficionados que asistan a los partidos serán monitorizados desde su llegada al estadio hasta su salida. La tecnología de Flock Safety y otras empresas del sector se ha convertido en un actor más del show, aunque su presencia pase desapercibida para la mayoría de los seguidores.