Investigadores del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) han anunciado un nuevo proceso de extracción de litio que podría transformar el mercado de este mineral crítico para la transición energética. La técnica, publicada hoy en la revista Science, pretende ser más respetuosa con el medio ambiente y reducir los costes frente a los métodos convencionales, lo que permitiría aumentar la oferta global de un metal esencial para las baterías de vehículos eléctricos y el almacenamiento de energía renovable.

El litio es un componente clave en las baterías de ion-litio, que alimentan desde teléfonos móviles hasta enormes sistemas de almacenamiento de electricidad. La demanda mundial se ha disparado en los últimos años impulsada por la electrificación del transporte y las políticas de descarbonización, generando cuellos de botella en el suministro y tensiones geopolíticas en torno a los principales yacimientos, concentrados en el triángulo del litio (Argentina, Bolivia y Chile), Australia y China.

El nuevo proceso, desarrollado por el equipo del MIT y la startup Rock Zero, que ya trabaja en su comercialización, promete un método de extracción más eficiente y con menor huella hídrica y química. Aunque los investigadores no han facilitado datos numéricos concretos sobre rendimiento o costes, la publicación en Science —revista de referencia en el ámbito científico— otorga credibilidad al avance.

La capacidad de desbloquear nuevas fuentes de litio podría alterar el equilibrio de poder en el mercado de los minerales críticos, reduciendo la dependencia de unos pocos países productores y facilitando la fabricación de baterías en regiones como Europa o Estados Unidos, donde la seguridad de suministro se ha convertido en una prioridad estratégica. La noticia llega en un momento en que la Administración de Joe Biden y la Comisión Europea han puesto en marcha sendas estrategias para asegurar el acceso a materias primas esenciales para la transición ecológica.

No obstante, los expertos advierten de que el camino desde el laboratorio hasta la producción industrial es largo. Queda por ver si el método supera la fase de escalado y si resulta competitivo frente a las tecnologías de extracción existentes, como la evaporación en salares o la minería de roca dura.