La Cumbre del Mercosur, celebrada este 9 de julio en Paraguay, ha tenido como objetivo principal resolver las diferencias internas que bloquean el acuerdo de libre comercio con la Unión Europea. Sin embargo, según las declaraciones de los mandatarios participantes, el encuentro ha servido también para reforzar la cohesión regional y sugerir un distanciamiento de Estados Unidos.

Los países miembros del bloque —Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, entre otros— buscaron en esta cita allanar las discrepancias que han impedido avanzar en el tratado comercial con Bruselas. El acuerdo, negociado durante años, es considerado estratégico para ambas regiones, pero ha tropezado con resistencias internas, especialmente en lo relativo a las exigencias medioambientales europeas y las salvaguardas para la industria local.

Un giro hacia la autonomía regional

Más allá del expediente del acuerdo con la UE, la cumbre ha evidenciado un esfuerzo coordinado entre los socios del Mercosur para lograr una mayor integración comercial y política, en un contexto en el que Washington pierde peso en la región. Varios mandatarios subrayaron la necesidad de que el bloque actúe con autonomía estratégica frente a las potencias externas, lo que ha sido interpretado como un mensaje de prescindencia respecto a Estados Unidos.

El encuentro en Paraguay se produce en un momento en que el Mercosur busca consolidarse como interlocutor relevante en el escenario global, más allá de su tradicional vínculo con Washington. La sintonía mostrada en la cumbre, según fuentes diplomáticas, podría acelerar las negociaciones con la UE y abrir la puerta a nuevos acuerdos con otros bloques, como China o la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN).