Los presidentes del Mercosur celebran este 30 de junio una nueva cumbre en la que Asia y, en particular, un acuerdo con Japón, se perfilan como ejes centrales del debate. El bloque regional, compuesto por Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay —con Venezuela aún suspendida—, busca fortalecer sus lazos comerciales con el gigante asiático, descrito por analistas como «un socio cada vez más atractivo».
Sin embargo, la cita llega en un momento de tensión entre Argentina y Brasil, dos de las mayores economías del bloque. Las diferencias políticas y comerciales entre ambos países amenazan con agravar los problemas estructurales que arrastra el Mercosur, lastrado por la falta de avances en acuerdos externos y por las discrepancias internas sobre el rumbo de la integración.
El acuerdo con Japón, que lleva años en fase exploratoria, ha cobrado impulso en los últimos meses. Fuentes diplomáticas señalaron que se espera que los mandatarios discutan plazos y condiciones para un tratado de libre comercio que permita al Mercosur diversificar sus exportaciones, muy concentradas en materias primas y en el mercado chino.
Asia representa para el bloque sudamericano una vía para reducir la dependencia de Estados Unidos y Europa, al tiempo que abre la puerta a inversiones tecnológicas y en infraestructura. No obstante, las negociaciones deberán superar las resistencias internas de sectores industriales que temen la competencia japonesa en automoción, maquinaria y electrónica.
La cumbre se celebra sin una sede confirmada oficialmente, aunque fuentes del bloque indicaron que la reunión tiene lugar en la sede del Mercosur en Montevideo. El resultado de las conversaciones determinará si el bloque logra dar un paso significativo hacia el Este o si las fricciones internas lo mantienen en el estancamiento que ha caracterizado los últimos años.




