El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, afirmó este lunes que Rusia está abierta al diálogo con los países europeos y que nunca inició la reducción de relaciones bilaterales. La declaración, realizada en Moscú, se produce en medio de las tensiones derivadas del conflicto en Ucrania, que han llevado las relaciones entre la UE y Rusia a su punto más bajo en décadas.
Peskov no ofreció detalles sobre posibles gestos concretos hacia Bruselas, pero la señal de apertura contrasta con la retórica habitual del Kremlin, que en los últimos meses ha acusado repetidamente a la UE de estar subordinada a los intereses de Estados Unidos y de alentar la guerra en Ucrania mediante el suministro de armas a Kiev.
Un contexto de confrontación sostenida
La UE ha impuesto once paquetes de sanciones contra Rusia desde febrero de 2022, que incluyen restricciones financieras, energéticas y tecnológicas, así como la congelación de activos del Banco Central ruso. Por su parte, Moscú ha respondido con cortes de suministro de gas a varios países europeos y con la exigencia de pagos en rublos, lo que agravó la crisis energética en el continente.
La declaración de Peskov se produce además en un momento en que algunos gobiernos europeos, especialmente los de Hungría y Eslovaquia, han mostrado fatiga ante las sanciones y han abogado por retomar los contactos diplomáticos con Rusia. No obstante, Bruselas mantiene su postura de no negociar mientras continúen las hostilidades en Ucrania.
La oferta de diálogo rusa llega también después de que el presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, reiterara su negativa a conversar directamente con Moscú mientras las tropas rusas permanezcan en territorio ucraniano. El Kremlin, por su parte, insiste en que está dispuesto a negociar, pero sin condiciones previas.




