El Kremlin ha acusado este miércoles a Ucrania de mostrar un patrón de ataques terroristas contra infraestructuras energéticas críticas a nivel internacional. Según el portavoz de la Presidencia rusa, Dmitri Peskov, Kiev mantiene una conducta recurrente contra objetos del sistema energético global, lo que supone una amenaza para el suministro europeo.

«Kiev constantemente demuestra una propensión a ataques terroristas contra objetos del sistema energético internacional», declaró Peskov en su rueda de prensa diaria, según recogen las agencias rusas. La acusación se produce en un contexto de represalias cruzadas entre Rusia y Ucrania sobre la infraestructura energética de ambos países, con bombardeos que afectan a centrales eléctricas, refinerías y gasoductos.

Rusia ha denunciado en varias ocasiones los ataques ucranianos contra oleoductos y redes eléctricas en territorio ruso, mientras que Ucrania acusa a Moscú de destruir su infraestructura civil. La declaración del Kremlin eleva la tensión diplomática y recuerda el sabotaje del gasoducto Nord Stream en 2022, del que ninguna investigación oficial ha señalado responsables.

Impacto en la seguridad energética europea

La advertencia rusa llega en un momento de especial sensibilidad para el suministro energético europeo, que aún se recupera de la crisis desatada tras la invasión rusa de Ucrania en 2022. Los cortes de gas ruso y los ataques a infraestructuras han obligado a los países europeos a buscar fuentes alternativas, incluyendo el gas natural licuado estadounidense y qatarí.

El Kremlin no ofreció pruebas concretas ni detalló incidentes específicos en su declaración. Por su parte, las autoridades ucranianas no han respondido aún a la acusación. La comunidad internacional observa con cautela estas afirmaciones, que podrían utilizarse como justificación para nuevas represalias rusas sobre la red energética ucraniana.